El mundo es...

día: 3
Durante todo el día M se ha sentido lo suficientemente aturdido para pensar que el desayuno que probó en la mañana tenía escondida una especie de droga; porque el hecho es que le cuesta trabajo pensar bien, y cuando ha tratado de escribir una cuartilla de artículo periódistico ha teminado perdido después de cada oración (de hecho sólo ha logrado llenar un cuarto de hoja). Y si eso no fuera suficiente, le ha ocurrido también que, más tarde, mientras charla a distancia con su mujer, el sistema falla y la comunucacón se rompe... pero él siente que lo roto ha sido algo más que la comunicación, y aunque no quiere pensar en eso, la sensación se impone y no puede evitarla. El mundo es algo así como una basura gigantesca en la que estoy metido, piensa, y después toma la pistola guardada en el closet, sale de casa, se sube al carro y anda por la ciudad. Vaga por la calles sin dejar de mirar en cada semáforo la pistola envuelta en una manta en el lado del copiloto. Y deja que su cerebro piense esta secuencia: El viaje no ha sido muy bueno, el regreso ha sido cansado, la llegada ha sido estéril, y etcétera, etcétera. La noche cubre el paisaje y el lleva más de dos horas con vueltas por toda la ciudad. Hacia las 9:00 de la noche ve lo que le parece una casa abandonada. Las paredes están grafiteadas, y por una de las ventanas rotas es fácil meterse. Dentro, las ventanas dejan pasar la luz de la luna que ilumna un suelo lleno de fragmentos de vidrio roto y basuras como latas de refresco, periódicos viejos, y excremento. M baja del carro la pistola envuelta en la manta. La desenvuelve y comienza a acariciar el mental con la mano y a pasar el cañón por su cabeza. La luz que entra por la ventana le pega de tal forma que visto por la espalda M sólo es una silueta.

Comments

R.B. said…
Me recuerda a Chuck Palahniuck (aunque para ésta fecha [creo] tu todavía no habias visto Fight Club].
Me gusta este texto.

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