Crónica de viaje

Lo más normal, piensa él, es que, después del temblor que estuvo a punto de sepultarnos, yo vuelva a ser el mismo y decida no perpetrar los cambios que la amenaza de la muerte me obligaron a pensar bajo los escombros. Lo más obvio en alguien como yo, se dice él, es que, encontrado el terreno seguro, me dedique a ser el mismo de siempre. Qué estupidez ser el mismo. Los temblores tiran las cosas, por qué empeñarse en levantar aquellas que han sido el estorbo de una vida. Creo, se dice, que he cargado quimeras por mucho tiempo; sus garras ya me tienen marcadas las sienes.
M se levanta, suelta el fardo vivo que llevaba en la espalda y baja verde por la colina lenta. En el centro del camino se ve una ciudad. Ahí está ella, esperándolo. Ella es su ciudad, su destino de viaje.

Comments

Luis Manuel Paz said…
no tengo nada que decir, sólo que me haencantado esto "M se levanta, suelta el fardo vivo que llevaba en la espalda y baja verde por la colina lenta"...
Alfredo Carrera said…
Creo que es muy obvio que después de un temblor uno no es el mismo, pero creo que la cosa estaría más en el por qué, el cómo y esas cosas... a todos nos afecta distinto.

Bueno, seguire leyendo.

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