¿Existe Marín o es un sueño?

Sus jardines me subyugan de una manera discreta. El olor a mar, el mar de las Rías frente a los ojos, con su arena blanca entre los pies, el puerto como un balcón, como un mirador para perderse con la vista en ensueños mientras las rocas se yerguen salidas del agua como silencios clavados en una canción que no entiendo. Y luego el monte, el camino estrecho y largo: tortuoso y difícil como lo son los de esta naturaleza.

Los golpes de las pasiones. Marín, mi eufemismo de algo que no acierto a nombrar. Una metáfora restada de poesía (por falta de poeta o por falta de oficio), un intento por permanecer criptográfico, de insinuar hasta el límite. No decir nunca lo que se quiere con las palabras que se escribe, con las palabras que se dice. Un extravío de discurso. ¿Por qué?

Tan discreto y tan vasto, Marín. Representas Galicia para mí. Tengo excusa (o pretexto), Baudelaire fue simbolista. La belleza será CONVULSIVA o no será, como decía Bretón.



Gracias, Marina.

Sobre la cama, con el aire en la espalda y las cortinas sobre el rostro.
Santiago de Compostela, Galicia. Septiembre 5 de 2005


***

¿De dónde vienes?

Naces en la geometría
de los labios mudos,

en el sigilo
de treinta navajas enterredas,

en la canción
de los colchones nocturnos.

Comments

R.B. said…
:D Keep Writing, Mc-O-Fabric = Macotela
marina de marín said…
Cada día lo leo y cada día me gusta más. Gracias Jonathan.
J.S. Macotela said…
La deuda me queda contigo, Marina. De por vida. Gracias a ti.

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