Aira y los curas de pueblo


«Chocante», así definía un crítico español a César Aira hace tiempo, y ahora comparto su opinión. Mi primer encuentro con su obra no ha sido el más afortunado que habría deseado; ese primer contacto ha sido con El bautismo, una novela que narra la historia de un cura de pueblo argentino que un día decide no bautizar a un niño por parecerle poco humano. El libro, apenas de unas 168 páginas (en edición de bolsillo, que es como se pueden comprar un poco más baratos) es desgastante a pesar de la brevedad. Aira hace una literatura como de barco a la deriva, pero a diferencia de la bretoniana «escritura automática» lo de Aira no es el lirismo (él mismo lo ha reconocido), así que ¿qué puede esperarse si la escritura va tan decididamente a la deriva y tiene tan poca belleza durante el extravío? Sólo el cansancio.

No es difícil imaginarse a César Aira, desde las primeras hojas de El bautismo, desgañitándose a carcajadas del lector, como una especie de dios en el olimpo de los escritores difíciles (o exóticos) que juega bromas pesadas a los mortales sólo por el afán de evitar el tedio. En la primeras páginas de El bautismo Aira comienza con un tono de este tipo: «De pronto, en medio de la noche de invierno más oscura y borrascosa que pudiera imaginarse, con un viento que además de traer fríos lamentables y sacudir el aire en todos los sentidos aullaba de un modo francamente incomprensible, entre nubes que pasaban rozando estremecidas la superficie de la pampa, un animalito subterráneo levantó vuelo involuntariamente arrastrado por las ráfagas.», es decir, inicia con un tono entre el rezo y entre el cuento de hadas. Y así se van las cuartillas, con la trama volando como viento impredecible, rondando de repente los linderos de lo absurdo, de repente la descripción minuciosa, de repente el ensayo, de repente la narración ágil.

Sería un error negar que no hay verdaderos momentos de simpatía, o incluso de alguna sonrisa de complicidad, como cuando el cura visita a los campesinos padres del recién nacido y estos le piden al primero una interpretación de cierta historieta ilustrada en una pésima revista argentina. Pero eso no paga la incomodad vivida durante otras cien páginas. Sin duda Aira es un escritor original e inteligente, pero El bautismo me parece (y casi espero que sea así) una de sus novelas menos logradas. Quien sea masoquista disfrutará mucho la lectura. Yo, por desgracia quizá, tengo otros problemas psicológicos, y no me causa (tanto) placer el dolor. De cualquier modo, parece ser que la crítica sigue considerando a César Aira como uno de los mejores escritores argentinos de la actualidad.

Comments

R.B. said…
Bu que chafa, ese no me lo prestes jejje

...vaya ya implementaron el métodos de escribir letras al pubicar un comentario, que bueno, para evitar los robots que hacian comentarios estúpidos e inútiles.
He dicho.
eliseo said…
Qué ironía. Yo me muero por leer ese libro, y acá en Argentina es imposible de conseguir.

Popular Posts