Una colmena en Madrid

Para Marina,
meus ollos do mar
na miña terra meiga.
Fasme tolear.
UNO
No recuerdo con exactitud el número de personajes que pueblan La Colmena de Camilo José Cela (ese dato y varios más vienen consignados en una nota del editor de la edición de Noger de 1982 que tengo en mis manos). No recuerdo con precisión el número de ese censo, pero sé que supera los límites del triple centenar. Y por supuesto que es mérito que no puede ser considerado menor lograr que varios cientos de voces hablen entre sí, y lo hagan en el mismo lugar (un libro de 290 páginas), y en este sentido La Colmena de Cela es una obra monumental. Pero también es justo reconocer que en la arena de las «obras monumentales» Cela no tiene nada asegurado aún; el casillero de las megaobras ya está saturado desde hace tiempo. Casi siempre uno de los requisitos obligatorios en la solicitud de inmortalidad literaria es «ser monumental», y pienso en libros como Las mil y una noches, La Iliada, Los cuentos de Canterbury, La divina comedia, El Quijote, La comedia humana, La guerra y la paz, En busca del tiempo perdido, Ulises, y no sé cuantos otros más que se me están olvidando. Así que con todo esto, ¿dónde está situada La Colmena de Cela? Pues no lo sé.

DOS
Antes de seguir hago dos confesiones. Confesión uno. No habría leído el libro hasta dentro de unos años de no haber sido porque una persona muy querida me lo regaló hace unas pocas semanas (ahora me parecen tan lejanos esos días). Sin embargo, es un hecho que en algún momento el autor me interesó. Escuché por primera vez del libro en una clase de la universidad. Me parece que era de guionismo. El maestro explicaba algo sobre la diégesis, «como La Colmena de Camilo José Cela, que no es más que una novela de un montón de historias». Apunté el dato y mantuve el nombre del libro en la lista de próximas compras. Pasó el tiempo y desde entonces me había interesado el libro y el autor. El asunto revivió cuando el verano pasado visité una feria de libros viejos en Santiago de Compostela. Iba con una amiga que, para mi sorpresa, no perdió la oportunidad de comprárselo porque decía que había escuchado demasiadas cosas interesantes sobre él. Yo apenas leía por primera vez Rayuela, así que no me apuraba mucho el asunto. Pero el día habría de venir que tendría que enfrentar esas 290 hojas escritas por un gallego. Confesión dos. Cuando por fin empecé a leer el libro me quedé dormido en la página 23. Y no pasé del capítulo 1 sino hasta el mes siguiente. Pero después de ese pequeño lapsus (inexcusable) la novela se puede muy bien recorrer como tramo de autopista.

TRES
La Colmena se vuelve difícil de seguir en cuanto se pretende atender con minucia a cada uno de los más de 300 personajes que pueblan el bullicio madrileño de Cela. Es fácil extraviarse entre el limpia, la dueña del restaurante, la novia del novio, el novio de la hermana, el panadero, la esposa del panadero, el gendarme, y los otros trescientos y pico personajes más. Por eso es mejor dejar que las voces digan y hagan lo que quieran, que vengan y vayan, que pasen frente a los ojos como lo haría cualquier persona en la calle mientras camino rumbo a cualquier lado. Sólo así es como el bullicio se convierte en canción, el bullicio como una canción fría de una ciudad de Madrid que se mece con suavidad entre la ficción y la verdad, entre la historia y la literatura.

CUATRO
Camilo José Cela, dicen, fue durante los últimos años de su vida una especie de sombra omnipresente de control sobre la actividad cultural en España. Algo así como lo que fue para nosotros Octavio Paz, de hecho los dos fueron Premio Nobel. Y como citaba el escritor tijuanense Heriberto Yépez en su blog: "Defender a Paz no es cool". Pero Cela no me cae mal. Y sí me gustó La Colmena. He dicho.

Comments

Alfredo Carrera said…
Creo que a lo mejor ahora si lea la colmena. Me lo encomendaron para una pinche materia fea (sí, tengo un profundo odio contra cualquier tipo de escuela) y jamás lo leí... En realidad nunca la encontre en una versión económica. Hace poco por fin la compré y a lo mejor ya pronto por fin, pa beneplácito de mi maistro la lea.

Saludos
J.S. Macotela said…
Qué chido que la leas. Espero que te paresca interesante, la verdad me gustó, pero bueno... en este caso, creo influyeron mucho otros factores emotivos además de los literarios. Pero también durante el verano de este año leí tres de los libros más buenos que jamás había leído, también te los recomiendo (y en este orden los leí): Rayuela, de Cortázar (de quién si no); Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño; y Nadja, de André Bretón.

Bueno, ya.
Cuídate, saludos, y un abrazo por el año nuevo.

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