Temo al silencio. Su afirmación más definitiva es la incertidumbre.

Por eso luego escribo esas futilerías: son intentos de permanecer a salvo, de estar a resguardo del vacío infinito.

No significan nada las palabras que enuncio, sino el acto de enunciarlas.

***

Es mejor no hablar. ¿Es que nadie puede aceptar ese silecio que antes de la palabra es seguridad? Si no lo aceptan es porque no alcazan a comprender su manto protector. Después de la palabra, el silencio lacera.

No hablaré más, aunque no se entienda, aunque todos pidan que lo pronuncie. Es una decisión personal que nos ahorrará muchos problemas (a mí y a quienes traten conmigo) de aquí en adelante.

***

Un día un hombre recibió una flor como obsequio. La flor era hija de las noches de verano. El hombre apreció pronto su belleza y se enamoró de ella.

Fue invierno.

La flor está caída, el hombre está triste. La esperanza del verano es una ilusión vaga y marchita.

El hombre ama su flor.

***

Oh Galicia de tierra y mar, de aire y sol, de nubes y monte. Cuánto te extraño.

A dónde te has ido.

***

Antes hay que callar...

Piero siempre has de abrir la boca. "La boca está llena y es la abundancia".

Una vez transgredida la frontera sólo quedan dos opciones: someterse, o buscar en la saturación la reconstrucción artificiosa, virtual, de la realidad. En todo los casos, siempre, creo, es miedo a la existencia, al ambiente, a la vida. Miedo a vivir en el abismo. Terror de saber, por fin, que no hay sentido alguno, que el reverso está liso, que es caída libre, y sin paracaídas... o que, incluso, no hay reverso, sólo esto que estás viendo, y ya. Se acabó. Jódete.

***

"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía".

José Vasconcelos

Creo que he cometido la imprudencia de haber viajado mucho en muy poco tiempo. La carga postraumática del trip, puede volverse insoportable, y en pequeñas dosis repetidas en lapsos cortos, letal.

Comments

R.B. said…
:( ¿Ya no vas a habler?
Evolución Aire said…
No dejes que la cotidianidad te mate, al final terminaras amandola...desde la montaña
Raquel Olvera said…
Los silencios son, como las palabras, infinitas.

ah! cuidado con viajar muy rápido, recuerda que el espiritu trada más en trasladarse que el cuerpo.

Detente a esperar de vez en cuando.
J.S. Macotela said…
Gracias Lety. No, pues más bien no creo que me esté matando... más bien soy yo el que quiero matar a todo el mundo.

Raquel, muchas gracias por la advertencia. Muchos saludos.

Y sí, Ricardo, voy a procurar hablar menos.

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