Fracasé en mi intento autocivilizatorio.

No sirvo para la burocrácia, y no tengo imaginación corporativa. Mejor así.



Así que nos quedamos aquí como boya de mar, en soledad infinita, anclados a un fondo invisible. Solos los tres, el sueño, la impaciencia y yo. Estamos esperando el Día que nos lleve, por fin, a las tierras lejanas desde donde buscaremos Ítaca.

Comments

Raquel Olvera said…
Ítaca desde ya, pa'luego es tarde. A veces hay que ser impaciente.
DaRLa GarRapAtA said…
a veces el vagar
por los mares trae
cosas chistosas o raras
nunca te ah tocado?
Evolución Aire said…
...mmm...no entedí, pero que tu viaje sea leve...neta, hay cosas que uno por más que dice el mundo no entiende...un beso...desde la montaña...

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