De andaluzas o laberintos familiares


Dos hermanas en un cementerio a media tarde. Se llaman Raimunda y Sole. Ellas limpian las hojas secas sobre la tumba de su madre. Son dos. Raimunda tiene una hija y también las acompaña. Son tres. Sopla un aire fuerte que arrastra hierbas y hojas de árboles y mantiene sucios los resquicios de las letras que decoran la lápida. Llega Agustina, ella es amiga de la familia. Son cuatro. Todas ellas entorno de la tumba de la madre. La escena podría parecer salida de algún pasaje bíblico o de una obra de Shakespeare. La nostalgia por la madre, la melancolía del cementerio, el aire que sopla. Estamos frente a la primera escena de Volver, el último trabajo del español Pedro Almodóvar.

Volver es una cinta que ha iniciado con nada despreciable éxito su recorrido por las salas de cine de varios países; sólo por mencionar dos muestras paradigmáticas, en el Festival de San Sebastián se le otorgó la distinción de mejor película del año, y en Cannes participó como parte de la selección oficial, es decir, en competición directa por la Palma de Oro. Y a pesar de que no recibió la principal distinción del festival francés, fue galardonada con los premios a mejor actriz y mejor guión. Nadie puede negar la afortunada recepción que ha tenido la cinta.

LABERINTOS

Hay muchas posibilidades del laberinto. En el cine el laberinto es dibujado desde el guión. Cada guión prefigura uno, y lo hace no sólo desde el trazo rústico del camino de los pasajes, las entradas y las salidas, sino desde los aspectos más minúsculos de la construcción, es decir, como manual que señala medidas y materiales para dar forma a la estructura. Desde esta imagen podríamos aventurar una descripción "ilustrada" de Volver. El guión de Almodóvar es un laberinto con una primera serie de corredores rectos que permiten un paseo hasta amable; nos acompañan en el viaje Penélope Cruz y Lola Dueña (y vaya, que no pocos quisieran perderse en un laberinto con Penélope Cruz al lado). Conforme andamos los corredores se dividen y complican, el camino se hace más tortuoso pero no menos placentero: de repente ocurre una muerte que lanza la trama a un momento de mayor intensidad; al muerto le sigue una muerta y a la muerte le sigue una resurrección, y de repente nos estamos sentados en la planta alta de una casa de algún pueblo andaluz. Y se nos ocurre una idea: estos es realismo mágico andaluz, o algo así.

FAMILIARES

Los asuntos familiares se deben arreglar en familia. Esas cosas de matar al marido mujeriego, de esconder madres muertes debajo de la cama, o de esconder al padre asesinado en el refrigerado, son cosas, que (¡por Dios, acaso alguien lo duda?) deben arreglarse en familia. No hay que meter a la policía, “es que ellos luego hacen muchas preguntas”. Pero las familias de las películas de Almodóvar son especiales. Y con el humor almodovariano se abre paso a la historia y procura la simpatía del espectador para con los personajes. Y he aquí dos escenas memorables del álbum familiar: cuando Agustina, una solterona de 50 años, nos cuenta que su madre fue la primera hippie en el pueblo, y que cada que se fuma un porro se acuerda de ella; cuando Maura, la madre muerte, corre a esconderse debajo de la cama para que una de sus hijas no la vea.

ANDALUZAS

Si por un lado es cierto que no todos los españoles son gallegos (si pueblos de tanto fervor nacionalista como los vascos o los catalanes estuvieran al tanto de esta discriminación humorística mexicana, quizá no habríamos tenido nunca jugadores nacionales pisando las canchas de fútbol español), también es cierto que no todas las españolas son malagueñas o bien, andaluzas. Sin embargo, nos interese o no la historia cultural y demográfica de España, es cierto que Penélope Cruz puede muy bien hacernos olvidar toda etiqueta o importancia nacional para sólo prestarse a mirarla en la pantalla; importa poco o nada que haya nacido en Andalucía o no. Desde siempre, los sex symbols facilitan el marketing del cine.

COLOFÓN

En resumen: Volver debe verse para no dejar vacío el archivo personal sobre la obra de Pedro Almodóvar. Es buena a secas y recuerda la literatura de García Márquez (son obras maestras pero son cursis). Habría que elaborar un estudio sobre la estructura de lo cursi así como Eco tiene uno del mal gusto.

Comments

R.B. said…
Gracias. Excelente reseña; ahora la quiero ver.
R.B. said…
OK, ya la vi. Es buena, tal vez un poco más, pero hasta ahí. Yo no diría exactamente que es cursi, pero mi limitado conocimiento del español me impide expresar mi sentimiento real. La parte en la que dizque canta Penélope Cruz… que rolón, el desenlace me pareció predecible aunque hasta los dos últimos minutos de su culminación, claro que nunca he sobresalido por perspicaz (creo) así que tal vez para otros sea aun más predecible… nah pero igual no mucho, igual ya estoy divagando.
R.B. said…
Bueno, y la música como no iba a estar poca madre si está a cargo de Alberto Iglesias, el mismo que de la de Los amantes del círculo polar…
R.B. said…
...ya por último: que diferencia cuando dirijen bien a Penélope Cruz y cuando habla español y actua como española, ya me gustó otra vez
alguien said…
Claro... es Estrella Morente, hija de Enrique Morente, la que canta Volver. ¡Son la hostia! pero cabrón.
alguien said…
Si Volver suena a tango es porque es uno de Gardel.

Popular Posts