Va por la vereda de un bosque. Los árboles son altos. Las hojas y las ramas dejan pasar poca luz. Sigue caminando. El bosque es agradable, es fresco mas no frío. Sigue caminando. De repente se abre una grieta delante de sus pies, se ensancha, se convierte en un abismo. Hay un puente que atraviesa el abismo. Pero no cruza por el puente sino que decide caminar para buscar otro paso. Le toma dos horas encontrarlo. Cruza. Del otro lado el bosque es igual de apacible y fresco que antes. La vereda lo lleva a un claro donde hay un árbol más grande que los demás, grande y ancho. Hay un libro de Borges a los pies del árbol, es el de Ficciones. Detrás del árbol aparece una criatura alta, como hecha de madera de árbol viejo, lleno de resina, sin cabeza pero con una boca en el lugar donde debería estar el pecho. La criatura se pone entre el libro y él. Tiene miedo pero al mismo tiempo siente indiferencia y pereza. Decide dar la vuelta y salir por otra parte del claro. La criatura no lo sigue. Se queda dormido. Se despierta en la cama de una casa conocida. Está en la ciudad. Son las 7:00 pm. Se levanta. Sale de la casa y toma un taxi.

Comments

ricardo said…
Sta chicles.
DaRLa GarRapAtA said…
yo por eso no kiero
despertar muchas veces
me dan mas miedos
los camiones ke rugen
a los arboles
ke me persigan
Dorotea said…
Lamento ser poco original pero "Siempre es un gusto leerte..."

Saludos
Evolución Aire said…
sólo por aquí, me gustó, como mucho de lo que escribes, cuidate...desde la montaña...
ricardo said…
¿Qué tal John, como va todo? Pasaba por el quartier y me dije, por qué no paso a visitar "al" John.

Ya no he sabido nada de tí y tu "flor" -aunque las palabras sean huevas-: que todo esté bien.
ricardo said…
Jajaj En el comentario anterior quise escribir “huecas” pero "huevas" también queda...

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