Laura

Laura es pintora. No es la mujer arquetípicamente más hermosa, pero cuando entra en un cuarto la mirada de los hombres caen sobre ella fatalmente. Es un imán de miradas, hay personas así, personajes así. Siempre que habla con un hombre pasa algo, no me refiero a un suceso específico o a una historia. No me refiero a que nazca una historia de cada charla que Laura tiene con un hombre —aunque es posible que eso ocurra—, me refiero más bien a una reacción. Los hombres que hablan con ella sonríen. Tiene como un flirteo, involuntario quizá, pero muy efectivo. Laura es distraida en general, repite más de una vez las cosas que ya ha comentado antes, o escucha algún comentario viejo como si se tratara de algo que no le habían mencionado nunca antes. No siempre es así, pero resulta una situación común en ella. Laura no sabe lo que quiere, pero sabe lo que no quiere, y algunas veces ni de eso está segura. Es muy fácil hacer un juicio moral sobre Laura, pero eso no tiene ninguna relevancia. Sería más interesante evitarlo, evitar hacerle un juicio. Entender a alguien sin pasarlo por el filtro de los prejuicios. Eso es lo interesante.

Comments

Dorotea said…
y es también lo dificl, ¿no?, tratar de entender a la gente con método y sin método es complicado, chido personaje, no puedo esperar mucho para ver si ese personaje aparece en alguna de sus historias, ya quiero leerlo.

Un abrazo

p.d. Y los limones son chidos nomás porque son verdes jejeje
Ricardo said…
Estoy de acuerdo con la post data de Dorotea.

Y sí, sin prejuicios; A que Laura.

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