Limón

Un día decidió ver en un limón, y más ambiguamente, en el sabor-limón, las posibilidades de una relación amorosa. No es que el limón representara un valor directamente proporcional a su capacidad amatoria, sino que entre esa abstracción, que es un sabor, y la pasión por una mujer, había un misterioso vínculo que redondeaba toda la experiencia de él como individuo. No le dejaba de parecer cursi, pero siempre recaía en los mismos vicios de la metáfora. No obstante, tenía para sí algunos argumentos que justificaban perfectamente su proceder. Esos argumentos también me los contó alguna vez, pero ahora mismo no los recuerdo.

Comments

Sandra Balaam said…

de
limón
(:
Ricardo said…
De ahí el niño limón?

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