Después de escribir unos veinte versos, de reescribirlos varias veces y de suprimir muchas palabras, han quedado sólo estas dos líneas:

Tu cuerpo como espesura,
bosque de aves blancas.

La primera línea parece afortunada, la segunda no tan mala. La primera parece un lugar común, la segunda casi una frase chata. El cuerpo como bosque no es para nada un tema nuevo, pero la metáfora, se podría decir, conserva su belleza. El conjunto (la micro-estrofa) puede calificarse como descriptivo de un territorio poético y alegoría del cuerpo amado (las no poco ambiguas connotaciones eróticas).

Si suprimimos "como", el primer verso se condensa (y  por lo tanto se hermetiza):

Tu cuerpo, espesura.

 De tal modo que los dos versos podrían resultar más concentrados (más abismales, si se quiere, para usar otra metáfora, y evitar el rigor) de la siguiente manera:

Tu cuerpo, espesura:
bosque de aves blancas.

Ahora añadamos unas palabras más y re-versifiquemos:

Tu cuerpo, espesura: bosque de aves blancas.
Salvia tu sombra, madreselva tu cabello.

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